La fertilidad de Mina, Nuevo León

Por Rita de Melo Ferreira

Este artículo fue publicado en la edición 36 del periódico 1900, en mayo de 1998.

Nuevo Leon (a si lucia en el siglo XVII )

Nuevo León (así lucía en el siglo XIX)

Si un viajero hubiera llegado al reino de Nuevo León en el siglo XVII, y hubiese preguntado «¿Dónde se encuentra Villa de Mina?», nadie habría sabido contestarle. En ese tiempo el poblado se conocía como hacienda de San Francisco de Cañas. Cambió su nombre al Villa de San Francisco en 1830.Veintiún años más tarde, por decreto del Congreso del Estado de Nuevo León, se le otorgó el nombre de Villa de Mina, en homenaje a Francisco Javier Mina (1789-1817), insurgente de origen español que participó en la lucha de Independencia de México. Pero si un viajero llega hoy día al estado de Nuevo León, y hace la misma pregunta, no tendrá dificultad para enterarse de que el municipio de Mina se comunica por la carretera 53 con el estado de Coahuila y con los municipios de Hidalgo, Abasolo y Monterrey, pertenecientes a Nuevo León. Además de contar con el paso del tren Monterrey-Torreón, y con autobuses foráneos y de transporte local, las principales localidades tienen acceso por caminos de terracería.

 

Situado a unos 50 kilómetros de Monterrey, en la región central norte del estado, Mina es un poblado tranquilo, atravesado por una calle recta principal que se distingue por la presencia del palacio municipal, la plaza, la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, y el Museo de Bernabé de las Casas, claro está, tal vez no sea raro que el turista moderno pregunte «¿valdrá la pena visitar Mina?». Aunado a su gran importancia para la geología y la paleontología, el hallazgo de los restos humanos más antiguos del estado de Nuevo León —que revelan parte del misterio de la presencia del hombre en México—, han colocado a Mina en un lugar de gran relieve. La antropología considera esta región semidesértica como la cuna de la cultura del noroeste del país. En Boca de Potrerillos, primera zona arqueológica en el norte de la República, a 14 kilómetros de Mina, se encuentran pinturas rupestres que dan testimonio de una cultura ancestral que se asentó en el año 8000 a.C. Cerca de tres mil petroglifos cubren los lados de un arroyo que atraviesa una cresta rocosa. El municipio de Mina también debe parte de su importancia al hallazgo de un grupo de estudiantes, quienes en 1983 vislumbraron dos colmillos y parte de la cabeza de un mamut en la base de una ribera escarpada del río Salinas. Conocido científicamente como Elephantis emperathor, este animal apareció hace cinco millones de años en África, y algunas especies se extendieron a Europa y Asia, invadiendo América a través del estrecho de Bering durante el Pleistoceno.

 Esta es la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe

En Mina, además de casas de adobe —material utilizado en la cultura del Mediterráneo—, el colorido y los detalles ornamentales de hermosas casonas revelan el gusto arquitectónico de fines de siglo XIX y principios del XX. Muchas de ellas conservan los bajantes pluviales de los muros, que servían para captar  el agua de lluvia y paliar la falta del líquido vital durante la mayor parte del año. El clima de Mina es templado en las partes más o menos altas, y muy cálido en las partes bajas. Las lluvias duran de mayo a octubre; julio y agosto son los meses más calurosos.

Imagen del tributo actual que se le brinda al niño Fidencio (fidencismo)

Imagen del tributo actual que se le brinda al niño Fidencio (fidencismo)

Mina salió del anonimato gracias a las supuestas curaciones milagrosas realizadas por José Fidencio, originario de Irámuco, Guanajuato. A principios del siglo XX se estableció en Espinazo, Nuevo León, un pequeño pueblo desértico ubicado a unos 60 kilómetros de Mina, en la carretera Monterrey-Monclova. A sesenta años de su muerte el Niño Fidencio, inspirador del movimiento religioso conocido como «Fidencismo», aún cuenta con numerosos seguidores en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Todos los domingos, y sobre todo durante las festividades celebradas para recordar su onomástico, nacimiento y muerte, miles de fidencistas llegan a Espinazo, centro ceremonial del culto al famosos curandero.

Fachada del Museo Bernabé de las Casas

Fachada del Museo Bernabé de las Casas

Se dice que Fidencio siempre estuvo seguro de sanar por poder divino, y que hizo su primera curación a los ocho años de edad. Fidencio curaba tanto a humanos como a animales, hacía extracciones dentales con pinzas de mecánico y sin anestesia. Empleaba vidrio de botella en vez de bisturí para extraer tumores y realizar otras intervenciones quirúrgicas. Su fama e influencia alcanzaron tal grado que hasta Plutarco Elías Calles,  —entonces primer mandatario de la nación—, así como varios parientes, viajaron a Espinazo para consultar al Niño Fidencio y someterse a sus tratamientos. Una interesante revisión del fenómeno social causado por este culto se encuentra en una de las salas del Museo Bernabé de las Casas. El Museo honra la memoria de uno de los primeros pobladores del Valle de las Salinas, don Bernabé de las Casas quien llegó en la primera expedición del capitán Juan de Oñate. Ocupa un edificio construido en el siglo XIX, con muros anchos y techos elevados al estilo español. Cuenta con un patio central rodeado de habitaciones, un solar al fondo y un vestíbulo en la puerta principal. La restauración del inmueble, que anteriormente fue una escuela, se debe al Instituto Nacional de Antropología e Historia por medio de su delegación en el Estado. También participaron el propio Ayuntamiento, así como el patronato del Museo. Además de ocho salas, que ofrecen un interesante recorrido por la zona desde los puntos de vista antropológico, geográfico, geológico e histórico, la institución cuenta con una biblioteca de tres mil volúmenes, videoteca, fototeca, auditorio equipado con 140 butacas, sonido estereofónico, sistema de aire acondicionado y calefacción. Aparte hay una sala de proyección, galería de arte, un recinto de exposiciones temporales y cafetería.

También de especial interés son las actividades socio-culturales y los programas de trabajo del Museo en apoyo a la comunidad infantil, juvenil y adulta. Destaca la creación de talleres de panadería, cerámica, arte plumario, desarrollo y aprovechamiento del ixtle y el nopal. También hay talleres culturales de teatro, literatura, danza, dibujo e inglés, entre otros.

Datos de interés

Museo de Bernabé de las Casas, Hidalgo No. 909, Mina, Nuevo León, México.

Abierto de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.

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