Galonerías: el arte militar

 Por José Antonio Mendizábal

 Este artículo fue publicado en la edición 29 del periódico 1900 en mayo de 1997

PDiaz[1]

Porrfirio Díaz, presidente de México por un largo período entre el siglo XIX y el XX, lucía casacas colmadas de galones y medallas.

En uno de los tantos paseos que me gusta hacer por el ahora llamado Centro Histórico de la ciudad, encontré un letrero muy curioso que rezaba: «Galonería». «¿Galonería?», me pregunté, «¿qué diablos es una Galonería?». Como era domingo no lo pude averiguar de momento, pero me quedé con el gusanito de saber y un día entre semana me fui a dar una vuelta para satisfacer mi curiosidad.

 Buscando en el diccionario para ver si salía de la duda, encontré que el término «galón» deriva de la palabra francesa galon, la cual significa:…«cinta tejida con hilos de lana y seda entre los cuales se traman hilos de oro y plata y que se usa para adornar uniformes y otro tipo de vestiduras». También se catalogaba como «distintivo o insignia que se lleva en el brazo o en la bocamanga de los uniformes de los ejércitos o de cualquier otra fuerza organizada».

Explorando un poco más, busqué lo que significaba «insignia» y encontré la siguiente descripción: «señal distintiva o divisa honorífica; emblema en forma de placa que se lleva en el pecho o la solapa para distinguir un grado o la pertenencia a alguna asociación o corporación militar. También las banderas y los estandartes se consideran insignias».

Un poco de historia

Insignias_de_la_Orden_Imperial_de_Guadalupe[1]

Litografía de las Insignias de la Orden Imperial de Guadalupe Agustín I de México, Emperador Constitucional. (Foto: Wikipedia)

Como mi curiosidad no quedó totalmente satisfecha con estos datos, decidí buscar un poco más y me topé con la sorpresa de que en casa de uno de mis abuelos había un viejo libro sobre el tema. Por él me enteré de que el uso de los distintivos tiene una larga historia, ya que desde los tiempos de los faraones, en Egipto, se empleaban en forma de collares. De ellos colgaban las figuras de diversos animales como halcones, leones, perros y gatos. Averigüé también que los griegos y los romanos las usaban para distinguir las facciones de sus tropas y ejecutar sus movimientos estratégicos. En el México prehispánico, los pueblos indígenas hicieron uso de brazaletes, pectorales, penachos, cascos y máscaras para caracterizar los diferentes rangos militares y sacerdotales.

Por lo que respecta a las banderas, tal y como las conocemos hoy en día, parece ser que los primeros que las utilizaron fueron los egipcios para indicar el lugar donde debían reunirse las tropas durante o después de un combate. En la Edad Media, los diferentes señores feudales las usaron con gran profusión de colores y formas diferentes. Las banderas actuales surgieron debido a que las marinas de los diferentes Estados tenían la necesidad de distinguir unos barcos de otros.

Pero ¿cómo se elabora una bandera? Seguí averiguando y me enteré de que antiguamente para hacerlas se usaba raso francés, pero ahora se utiliza el satín para las que están destinadas a los interiores y la etamina, más porosa, para las que se van a colocar en exteriores.

Los escudos que las adornan se pintan si son para exterior, pero si son para interiores se pueden bordar. La duración de una bandera al aire libre depende principalmente de las condiciones del clima, pero usándola continuamente puede durar hasta tres meses.

Al terminar de leer el libro de mi abuelo, recordé que alguna vez, cuando trabajaba como editor de una revista, habíamos publicado un artículo sobre uno de estos peculiares negocios que se dedican a elaborar insignias y lo busqué. Para mi desgracia, no la encontré, y preguntando en otros locales me dijeron que hace algún tiempo cerró sus puertas por problemas económicos; lástima porque era un lugar maravilloso y lleno de historia. Aunque un poco triste por la pérdida de tan preciado tesoro, decidía visitar algunas otras galonerías de la zona, y me encontré con que son lugares increíbles. En polvorientas vitrinas, muestran insignias y galones para la policía, los bomberos y el ejército, también para las nunca olvidadas ceremonias del colegio, cuando los alumnos lucían, entre orgullosos y apenados, sus uniformes de gala.

Si algún día tiene que ir al centro, no deje de visitar estos negocios; son una muestra viviente de «pasados más gloriosos», como solían decir los abuelos; son algo de ese México que, poco a poco, se va esfumando en el recuerdo.

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