El cabello y el estilista

Por Rita de Melo Ferreira

 Este artículo fue publicado en la edición 29 del periódico 1900 en octubre de 1997

Imagen Expo 2

Imagen Expo Belleza Fest 2013, Celebrado el el WTC Ciudad de México.
Hair Designer: Ignazio Muñoz.

Parece que ya no se sabe qué hacer con tantas marcas, gamas y líneas de shampoos, acondicionadores, enjuagues, peróxidos, tintes, fijadores, onduladores y alaciadores líquidos en crema, polvo o aerosol para suavizar, fortificar, tonificar, dar brillo y, claro está realzar la belleza del cabello. Todo esto y mucho más se exhibió en el marco de la Expo Beauty de México. Al magno encuentro de profesionales del sector de la belleza acudieron estilistas y maquillistas de renombre internacional, representantes de las grandes marcas mundiales de productos capilares y cosméticos, así como fabricantes y distribuidores de toda clase de herramientas y muebles diseñados especialmente para la estética moderna.

Pero recorriendo la Expo, el visitante no profesional sólo podía ver con asombro y hasta desconcierto, la profusión de opciones en cuanto al cuidado de la belleza, propiciadas por el progreso científico y tecnológico y, no menos por el desarrollo económico que creó la demanda de la sociedad de consumo del siglo XX. Sin embargo, la verdad es que ya en la más remota antigüedad, tanto el hombre como la mujer, tal vez por inclinación natural o simplemente por vanidad, encontraron que les resultaba incómodo permitir el crecimiento inmoderado del cabello, y se puso en marcha el concepto del córtalo y arréglalo, que constituyó un estímulo importante para la creación de peinados y tocados.

histoire du Fer à lisser

Una de las primeras tijeras utilizadas en el corte profesional del cabello en el siglo XIX

Naturalmente, no había en esa época los elementos para crear una gama tan amplia y compleja de productos especiales para cabello seco, graso o normal, ni las condiciones para industrializar y comercializar los productos capilares disponibles. Pero el ser humano había aprendido la manera de utilizar con eficacia las pocas herramientas existentes, y poco a poco surgieron técnicas que elevaron el arte de peinar a nivel de refinamiento que habría de establecer las bases de la peluquería moderna. Al final de cuentas, las tijeras no son nuevas, e incluso el antiguo modelo de resorte que probablemente ya existía en la Edad de Bronce continuó usándose en Europa hasta la Edad Media. Así mismo, a través de hallazgos arqueológicos, se sabe que las poblaciones prehistóricas de las habitaciones lacustres suizas ya utilizaban peines hechos de cuerno y madera.

Alrededor del año 400 a.C., muchas mujeres se pintaban el cabello. El uso de tintes también era frecuente entre las damas elegantes de cabellos oscuros de la corte romana, que además de utilizar jabón decolorante especialmente producido en la Galia, usaban pelucas hechas de trenzas rubias procedentes de las tribus bárbaras galas y germánicas.

A medida que avanzaba el tiempo, iban tomando impulso nuevas tendencias de la moda y

Marcel Grateau, inventor de las tijeras para cortar el cabello

en 1870, cuando el peluquero francés Marcel Grateau lanzó al mercado su versión de las tenacillas caseras para rizar el cabello, la aceptación del innovador proceso llegó a tal grado de popularidad que no tardó en producir una importante expansión de la demanda en el sector de servicios de peluquería. A partir de entonces, surgió en forma embrionaria el aparato comercial que se fue transformando en una importante fuente de ingresos. Al extender el ámbito de sus funciones, la peluquería se convirtió entonces en estética, y el peluquero que anteriormente prestaba sus servicios a domicilio, se elevó al rango de estilista. En 1906 Karl Nessler, un peluquero alemán residente en Londres, que para 1911 cambiaría su nombre por el de Charles Nestle, propició un nuevo impulso a la profesión con el invento de la ondulación permanente. Pero el proceso era demasiado complicado, tardado, caro y a veces hasta doloroso, demostrando de paso que había necesidad de afinar la técnica y capacitar a los estilistas. Sin embargo, al surgir la moda del cabello corto en la década de 1920, el proceso de ondulación permanente que durante varios años tropezó con la renuencia de muchos profesionales, abrió paso a una nueva etapa de perfeccionamiento en el arte de peinar.

Charles Nestle (Karl Nessler) ejecutando el rizado permanente hacia 1906

Ahí arrancó también el desarrollo de nuevas modalidades en la industria de productos capilares y empresas proveedoras de muebles y herramientas para salones de peinado. Su aportación activa el avance y la simplificación de técnicas que facilitan la tarea del estilista y contribuyen a la comodidad del cliente. Por otro lado, a pesar de los avances logrados, frente al desenfrenado ritmo de crecimiento de la industria de servicios y productos relacionados con el sector de la belleza, tal vez sea válido preguntar: ¿Existe alguna ventaja real en cortar el cabello con tijeras electrónicas?

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