Dentro del amplio álbum de la música mexicana, cabe destacar el vals compuesto por Juventino Rosas, conocido mundialmente y seleccionado como tema en diversas cintas de Hollywood, tonada que —por cierto— se reconoce fácilmente al escuchar las primeras notas, en tanto que refleja una cadencia musical por demás singular.

Juventino Rosas, nacido en Santa Cruz de Galeana, hoy Ciudad Juventino Rosas, en el Estado de Guanajuato, fue educado por su padre en el manejo del violín, convirtiéndose desde joven en un virtuoso de este instrumento; más como todo gran arista llevó una vida tormentosa por el amor y el destino, viendo frustrada la realización del amor de su vida con Marina Carvajal, —hermana de un gran amigo—. Por despecho contrae matrimonio con su mejor amiga de esa época, enamorada del compositor desde siempre.

Dirigida por Ismael Rodríguez, destacado director cinematográfico mexicano, quien llevara como actor principal a Pedro Infante en diversas cintas, lo escoge también para encarnar en este caso la vida del atormentado músico, en una cinta de título homónimo del vals que éste compusiera, acompañado entre otros por Doña Prudencia Grifell —la encantadora abuelita del Cine Mexicano, junto a Sara García— así como  a don Andrés Soler de la dinastía enorme de los hermanos Soler. La verdad es que la cinta pasa un tanto desapercibida por el público y la crítica, más  no así la significativa obra de este inspirado compositor.

Dato anecdótico importante en la producción musical de Rosas, es la composición de su vals «Carmen» dedicado especialmente a la esposa de Porfirio Díaz, quien en agradecimiento obsequia al músico un hermoso piano alemán, que éste vendiera poco después para cubrir sus deudas derivadas de esa vida por demás azarosa. Bajo las mismas circunstancias prevalecientes, Juventino vende también los derechos de autor de «Sobre las Olas» —cuando la pieza ya había alcanzado fama— a la Casa Wagner& Lievel, por la «extraordinaria» cantidad de 45 pesos de aquel entonces.

Es de reconocerse sobre su talento musical, que se trata de uno de los autores más prolíficos de la Música Mexicana, muestra de ello es su producción en diversos géneros, tales como aquellos otros valses: «Ensueño Seductor», «Ilusiones Juveniles»; polkas como: «Ojos Negros», «Flores de México»; mazurkas como: «Último Adiós», «Lejos de Ti», y hasta schotishes, intitulados: «El Sueño de las Flores» y «Sueños de Amor»… ¡Qué música aquella señor Don Simón!

Poca gente sabe, que el famoso vals que le dio fama se llamó originalmente «Junto al Manantial», pero lo que sí se conoce, es que se va a La Habana desterrado por el desencanto amoroso, acompañando a la Compañía de Ópera de Ángela Peralta, la enorme cantante del género llamada «El Ruiseñor Mexicano», en donde había de morir años después en Diciembre de 1939, siendo sus restos trasladados a México.

A su llegada al Puerto de Veracruz son recibidos por otros dos grandes músicos de la época: Sebastián Lerdo de Tejada y Ernesto Elorduy, sirviendo como capilla ardiente en forma romántica uno de los vagones del ferrocarril, por lo que bien se podría decir que: «Sus restos flotaron en ese momento Sobre las Olas del mar».